Foto

Dr. Kelso - ¿Qué opinas Perry?
Dr. Cox - No lo se Bobo, o este chaval tiene una bombilla en el culo, o su colon ha tenido una idea brillante

Dr. Kelso - ¿Qué opinas Perry?

Dr. Cox - No lo se Bobo, o este chaval tiene una bombilla en el culo, o su colon ha tenido una idea brillante

(vía craxterized)


Foto
En efecto, los medicamentos pueden contribuir al agravamiento del síndrome de agotamiento y de golpe de calor. Además, algunos pueden provocar por sí solos hipertermias en condiciones normales de temperatura. Por último, los medicamentos pueden agravar indirectamente los efectos del calor.
1. Medicamentos susceptibles de agravar el síndrome de agotamiento-deshidratación y el golpe de calor
1.1 Medicamentos que provocan alteraciones de la hidratación y electrolíticos, principalmente:
Los diuréticos, en particular los diuréticos del asa (furosemida, torasemida, etc).
1.2 Medicamentos susceptibles de alterar la función renal, principalmente.
Los diuréticos, en particular los diuréticos del asa (furosemida, torasemida, etc).
Todos los antinflamatorios no esteroideos (AINE) incluidos los AINE clásicos o «convencionales», los salicilatos a dosis superiores a 500 mg/día y los inhibidores selectivos de COX-2 (celecoxib, etoricoxib, etc).
Los inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina (IECA; captopril, enalapril, etc).
Los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (losartan, irbesartan, candesartan, etc).
Algunos antibióticos (principalmente las sulfamidas).
Algunos antivirales (principalmente indinavir).
Inhibidores de la renina (aliskireno).
Antagonistas de la aldosterona (espironolactona, eplerenona).
En general todos los medicamentos conocidos por su nefrotoxicidad (p.ej., aminoglucósidos, ciclosporina, tacrólimus, productos de contraste yodado, etc).
1.3. Medicamentos que tienen un perfil cinético que puede ser alterado por la deshidratación (por modificación de su distribución o de su eliminación), principalmente:
Las sales de litio (carbonato de litio).
Los antiarrítmicos.
La digoxina.
Los antiepilépticos (topiramato, zonisamida, etc.)
Algunos antidiabéticos orales (biguanidas y sulfamidas hipoglucemiantes).
Los hipocolesterolemiantes (estatinas y fibratos).
1.4. Medicamentos que pueden impedir la pérdida calórica del organismo por una acción a diferentes niveles:
a. Medicamentos que pueden alterar la termorregulación central: neurolépticos y medicamento serotoninérgicos (antidepresivos imipramínicos, antipresivos inhibidores de la recaptación de serotonina, triptanos, ciertos opiáceos como dextrometorfano y tramadol).
b. Medicamentos que pueden alterar la termorregulación periférica:
Medicamentos con propiedades anticolinérgicas, por la limitación de la sudoración, principalmente: antidepresivos tricíclicos (amitriptilina, imipramina, clomipramina, etc). Antihistamínicos H1 de primera generación (alimemazina, difenhidramina, dexclorfeniramina, etc). Algunos antiparkinsonianos (trihexifenidilo, prociclidina, biperideno). Algunos antiespasmódicos (mebeverina, trimebutina, otilonio, etc), en particular los que actúan a nivel urinario (oxibutinina, tolterodina, trospio, etc). Los neurolépticos, incluidos los antipsicóticos atípicos (haloperidol, trifluoperazina, clozapina, olanzapina, risperidona, quetiapina, clotiapina, amisulprida, etc). Disopiramida (anti-arrítmico). Pizotifeno (antimigrañoso). Algunos broncodilatadores (tiotropio, ipratropio,…). Atropina y derivados. Nefopam.
Vasoconstrictores periféricos por la limitación de la respuesta vasodilatadora, principalmente: agonistas y aminas simpaticomiméticas utilizados en el tratamiento de la congestión nasal por vía sistémica (pseudoefedrina, efedrina, fenilefrina, fenilpropanolamina, etc) y de la hipotensión ortostática (etilefrina, heptaminol, etc). Algunos antimigrañosos (triptanes y derivados del cornezuelo de centeno, como ergotamina).
Medicamentos que pueden limitar el aumento del gasto cardíaco como reacción a un aumento del gasto sanguíneo cutáneo, principalmente: por depleción (los diuréticos como tiazidas, furosemida, etc) y depresión del miocardio (los beta-bloqueadores como propranolol, metoprolol, etc).
c. Hormonas tiroideas por aumento del metabolismo basal, induciendo la producción endógena de calor (levotiroxina, liotironina).
2. Medicamentos que pueden inducir una hipertermia
Son bien conocidas dos situaciones que favorecen los desequilibrios térmicos, bien sea en condiciones normales de temperatura, bien en período de canícula. Por esta razón, la utilización de los siguientes medicamentos debe ser incorporada al análisis de factores de riesgo, aunque no hayan sido considerados como factores desencadenantes del golpe de calor en caso de ola de calor:
El síndrome neuroléptico maligno: que pueden inducir todos los neurolépticos o antipsicóticos.
El síndrome serotoninérgico: los agonistas serotoninérgicos y similares son en particular los inhibidores de recaptación de serotonina (fluoxetina, paroxetina, sertralina, etc), así como otros antidepresivos (los tricíclicos, los inhibidores de la mono-amino-oxidasa –IMAO-, la venlafaxina), los triptanes y la buspirona. El riesgo de síndrome serotoninérgico está ligado a menudo a la asociación de estos medicamentos.
3. Medicamentos que pueden agravar indirectamente los efectos del calor
Los que pueden bajar la presión arterial y por consiguiente inducir una hipoperfusión de ciertos órganos (SNC), especialmente todos los medicamentos anti-hipertensivos y los anti-anginosos.
Todos los medicamentos que actúan sobre el estado de vigilia, pudiendo alterar las facultades de defenderse contra el calor.
Por otra parte, el uso de algunas drogas, en particular las sustancias anfetamínicas y la cocaína, así como el alcoholismo crónico, también son factores de riesgo que pueden agravar las consecuencias del calor.

En efecto, los medicamentos pueden contribuir al agravamiento del síndrome de agotamiento y de golpe de calor. Además, algunos pueden provocar por sí solos hipertermias en condiciones normales de temperatura. Por último, los medicamentos pueden agravar indirectamente los efectos del calor.

1. Medicamentos susceptibles de agravar el síndrome de agotamiento-deshidratación y el golpe de calor

1.1 Medicamentos que provocan alteraciones de la hidratación y electrolíticos, principalmente:

  • Los diuréticos, en particular los diuréticos del asa (furosemida, torasemida, etc).

1.2 Medicamentos susceptibles de alterar la función renal, principalmente.

  • Los diuréticos, en particular los diuréticos del asa (furosemida, torasemida, etc).
  • Todos los antinflamatorios no esteroideos (AINE) incluidos los AINE clásicos o «convencionales», los salicilatos a dosis superiores a 500 mg/día y los inhibidores selectivos de COX-2 (celecoxib, etoricoxib, etc).
  • Los inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina (IECA; captopril, enalapril, etc).
  • Los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (losartan, irbesartan, candesartan, etc).
  • Algunos antibióticos (principalmente las sulfamidas).
  • Algunos antivirales (principalmente indinavir).
  • Inhibidores de la renina (aliskireno).
  • Antagonistas de la aldosterona (espironolactona, eplerenona).
  • En general todos los medicamentos conocidos por su nefrotoxicidad (p.ej., aminoglucósidos, ciclosporina, tacrólimus, productos de contraste yodado, etc).

1.3. Medicamentos que tienen un perfil cinético que puede ser alterado por la deshidratación (por modificación de su distribución o de su eliminación), principalmente:

  • Las sales de litio (carbonato de litio).
  • Los antiarrítmicos.
  • La digoxina.
  • Los antiepilépticos (topiramato, zonisamida, etc.)
  • Algunos antidiabéticos orales (biguanidas y sulfamidas hipoglucemiantes).
  • Los hipocolesterolemiantes (estatinas y fibratos).

1.4. Medicamentos que pueden impedir la pérdida calórica del organismo por una acción a diferentes niveles:

a. Medicamentos que pueden alterar la termorregulación central: neurolépticos y medicamento serotoninérgicos (antidepresivos imipramínicos, antipresivos inhibidores de la recaptación de serotonina, triptanos, ciertos opiáceos como dextrometorfano y tramadol).

b. Medicamentos que pueden alterar la termorregulación periférica:

  • Medicamentos con propiedades anticolinérgicas, por la limitación de la sudoración, principalmente: antidepresivos tricíclicos (amitriptilina, imipramina, clomipramina, etc). Antihistamínicos H1 de primera generación (alimemazina, difenhidramina, dexclorfeniramina, etc). Algunos antiparkinsonianos (trihexifenidilo, prociclidina, biperideno). Algunos antiespasmódicos (mebeverina, trimebutina, otilonio, etc), en particular los que actúan a nivel urinario (oxibutinina, tolterodina, trospio, etc). Los neurolépticos, incluidos los antipsicóticos atípicos (haloperidol, trifluoperazina, clozapina, olanzapina, risperidona, quetiapina, clotiapina, amisulprida, etc). Disopiramida (anti-arrítmico). Pizotifeno (antimigrañoso). Algunos broncodilatadores (tiotropio, ipratropio,…). Atropina y derivados. Nefopam.
  • Vasoconstrictores periféricos por la limitación de la respuesta vasodilatadora, principalmente: agonistas y aminas simpaticomiméticas utilizados en el tratamiento de la congestión nasal por vía sistémica (pseudoefedrina, efedrina, fenilefrina, fenilpropanolamina, etc) y de la hipotensión ortostática (etilefrina, heptaminol, etc). Algunos antimigrañosos (triptanes y derivados del cornezuelo de centeno, como ergotamina).
  • Medicamentos que pueden limitar el aumento del gasto cardíaco como reacción a un aumento del gasto sanguíneo cutáneo, principalmente: por depleción (los diuréticos como tiazidas, furosemida, etc) y depresión del miocardio (los beta-bloqueadores como propranolol, metoprolol, etc).

c. Hormonas tiroideas por aumento del metabolismo basal, induciendo la producción endógena de calor (levotiroxina, liotironina).

2. Medicamentos que pueden inducir una hipertermia

Son bien conocidas dos situaciones que favorecen los desequilibrios térmicos, bien sea en condiciones normales de temperatura, bien en período de canícula. Por esta razón, la utilización de los siguientes medicamentos debe ser incorporada al análisis de factores de riesgo, aunque no hayan sido considerados como factores desencadenantes del golpe de calor en caso de ola de calor:

  • El síndrome neuroléptico maligno: que pueden inducir todos los neurolépticos o antipsicóticos.
  • El síndrome serotoninérgico: los agonistas serotoninérgicos y similares son en particular los inhibidores de recaptación de serotonina (fluoxetina, paroxetina, sertralina, etc), así como otros antidepresivos (los tricíclicos, los inhibidores de la mono-amino-oxidasa –IMAO-, la venlafaxina), los triptanes y la buspirona. El riesgo de síndrome serotoninérgico está ligado a menudo a la asociación de estos medicamentos.

3. Medicamentos que pueden agravar indirectamente los efectos del calor

  • Los que pueden bajar la presión arterial y por consiguiente inducir una hipoperfusión de ciertos órganos (SNC), especialmente todos los medicamentos anti-hipertensivos y los anti-anginosos.
  • Todos los medicamentos que actúan sobre el estado de vigilia, pudiendo alterar las facultades de defenderse contra el calor.

Por otra parte, el uso de algunas drogas, en particular las sustancias anfetamínicas y la cocaína, así como el alcoholismo crónico, también son factores de riesgo que pueden agravar las consecuencias del calor.


Foto
tipsmedicina:

Enuresis
Se define así a la pérdida involuntaria de la orina que ocurre después de la edad en la que el control de la vejiga generalmente se ha alcanzado; son dos tipos (Diurna y Nocturna) siendo la ultima más común en el 30% de niños de 4 años de edad y predominio del sexo masculino. El tipo diurno es menos común y representa casos más serios (por ejemplo: en niñas esta asociada infecciones). Existen tambien los tipos; Primaria o persistente: cuando el niño nunca ha dejado de tener incontinencia.  Y Secundaria o Regresiva: que aparece después de ser controlada previamente la vejiga.

tipsmedicina:

Enuresis
Se define así a la pérdida involuntaria de la orina que ocurre después de la edad en la que el control de la vejiga generalmente se ha alcanzado; son dos tipos (Diurna y Nocturna) siendo la ultima más común en el 30% de niños de 4 años de edad y predominio del sexo masculino. El tipo diurno es menos común y representa casos más serios (por ejemplo: en niñas esta asociada infecciones).

Existen tambien los tipos; Primaria o persistente: cuando el niño nunca ha dejado de tener incontinencia. Y Secundaria o Regresiva: que aparece después de ser controlada previamente la vejiga.
Etiquetas: medicina pediatría

Foto
Alineamiento y Adecuación
Paciente adecuado y técnica adecuada (se visualizan todas las vértebras cervicales + T1)
Buscar y verificar posibles disrupciones en las líneas vertebral anterior, espinal anterior, espinal posterior y apófisis espinosas.
Hueso
Seguir la continuidad de la corteza de cada cuerpo vertebral
Observa las apófisis articulares (articulación cigapofisaria)
Observa las apófisis espinosas
Cartílago
Especialmente cambios de tamaño
Odontoides
Contorno
Espacio preodontoideo (menos de 3 mm en adultos, 5 mm en niños)
El clivus debe apuntar hacia el odontoides
Estructuras extra-axiales
Vía aérea
Tejidos blandos

Alineamiento y Adecuación

  • Paciente adecuado y técnica adecuada (se visualizan todas las vértebras cervicales + T1)
  • Buscar y verificar posibles disrupciones en las líneas vertebral anterior, espinal anterior, espinal posterior y apófisis espinosas.

Hueso

  • Seguir la continuidad de la corteza de cada cuerpo vertebral
  • Observa las apófisis articulares (articulación cigapofisaria)
  • Observa las apófisis espinosas

Cartílago

  • Especialmente cambios de tamaño

Odontoides

  • Contorno
  • Espacio preodontoideo (menos de 3 mm en adultos, 5 mm en niños)
  • El clivus debe apuntar hacia el odontoides

Estructuras extra-axiales

  • Vía aérea
  • Tejidos blandos

Texto

Diagnóstico diferencial de la púrpura

  • Edema hemorrágico agudo de la infancia
  • Glomerulonefritis aguda estreptocócica
  • Coagulopatías hereditarias
  • Fármacos – heparinas no fraccionadas, quinina, quinidina, aspirina, penicilina, sulfamidas…
  • Síndrome hemolítico-urémico
  • Henoch-Schönlein o púrpura anafilactoide.
  • Vasculitis por hipersensibilidad
  • Hipertensión maligna, pre-eclampsia y otras alteraciones similares durante la gestación
  • Púrpura trombocitopénica inmune
  • Infección
    • Coagulación intravascular diseminada / Sepsis
    • Purpura fulminans por Neisseria meningiditis
    • Infecciones congénitas como Citomegalovirus y Rubeolla
    • Rickettiosis
  • Poliarteritis nodosa
  • Púrpura trombocitopénica trombótica
  • Escorbuto
  • Vasculitis urticariforme
  • Traumatismos